En 2018, Donald Glover (Gambino Childish) presentó su video musical “This is America”. Una canción y un video quizás no muy relevante en la memoria nuestra pero del que quiero señalar un aspecto, un tema del que me parece pertinente hablar: el cuerpo negro. Creo que lo potente del tema musical, en su doble dimensión de video y canción, es algo muy verdadero en lo corporal.

Rita Segato es una antropóloga feminista argentina que realizó una etnografía comparativa de lo que significa ser negro en Argentina, Brasil y EE.UU. Parte de sus conclusiones señalaron que no es lo mismo ser negro en distintas regiones del planeta, pues cada nación construye alrededor de sí una idea nacional que despliega los lugares sociales de todos sus miembros. De esta forma también son distintos los procesos de discriminación en cada nación.

En su estudio, Segato, llega a la conclusión que en cada mito nacional ser otro pasa por muchos procesos, en particular se centra en el caso de las negritudes. Los negros usualmente son un otro. En Argentina, por ejemplo, donde el mito fundacional tiene que ver con una ciudadanía que pudiese contener la gran ola inmigrante europea, el negro se debía blanquear, se debían dejar de lado todas sus características de negro (su religión, sus formas de hablar y sus costumbres) lo que implicaba también que todos los negros, aunque de distintas partes, se leyeran como iguales. En aquella blanquización se los exterminó, tanto materialmente (asesinatos, torturas, hambrunas, exposición a enfermedades, etc.) como simbólicamente (sus prácticas, ritos, costumbres, íconos, etc.).

En Brasil, lo negro se lo asoció fuertemente a aquella otra gran cultura que habita la nación, son un otro que tiene sus propias formas pero que son diferentes e inferiores; son un otro que por sus condiciones históricas y por sus condiciones culturales no pueden entrar en el plan del desarrollo. La actualización del mito nacional actualiza una visión donde los negros pasan a la subalternidad.

En EE.UU el mito nacional se actualizó y organizó en cinco formas étnicas, el llamado “pentágono racial” donde se incluyen a los euroblancos (lo que en un tramo histórico fueran los italianos, franceses, ingleses, irlandeses, etc.) los nativos (todas las comunidades indígenas también horizontalizadas y estereotipadas), los asiáticos (coreanos, vietnamitas, camboyanos, chinos, japoneses, etc.), los latinos (latinoamericanos) y los negros (africanos). En ese pentágono racial se ubican todos los grupos de estadounidenses. Para nosotros, en Colombia, esa división puede resultar extraña debido que nuestro mito nacional es distinto. Sin embargo, puede hacerse un símil con las regiones en Colombia (vallunos, paisas, rolos, pastusos, costeños, llaneros, etc.) que es algo que siempre está en la lectura que hacemos del otro y que eso “explica” sus comportamientos y formas.

Gambino logra transmitir algo de esa verdad de ser un otro en EE.UU. Ser negro se biologiza a todo nivel; todo lo relacionado con él está inscrito en el adn. La ontología biológica: el negro es casi un animal. Gambino señala, y creo que ahí radica su potencia, que el centro es el cuerpo, presentado como el canal por el que pasa toda esa diferencia racial que se vive en EE.UU.

El cuerpo de Gambino es un retrato. Aquel que representa el vivir y sentir siendo ese otro, siendo negro. El baile vehiculiza esa diferencia racial. No es casual que se hable del baile de Gambino como algo particular, algo de una dificultad de ejecución que sólo bailarines pueden apreciar en su esplendor máximo. No por su dificultad técnica sino porque hay algo más. Una cadencia corporal, unos movimientos “extraños” que evocan un pasado africano tribal y que representan una forma en que se espera que se mueva el cuerpo negro en EE.UU. Porque como lo argumenta Segato, ser negro en el país del norte (y quizás lo podamos proyectar a otras realidades) es algo inscrito en la biología, lo que implica que hay unas formas “naturales” de mover el cuerpo, de mover la cara, de bailar, de hablar.

En el video musical se representa ese cuerpo que logra asociarse con la sexualidad y la sensualidad, con movimientos carnavalescos y de lo festivo pop. Todo enmarcado en una violencia. Gambino señala que ser negro es algo corporal, todo pasa y se expresa con y en el cuerpo. El cuerpo negro que mata y muere, que baila y canta.

En el nivel lingüístico de la canción, donde se entremezclan palabras y enunciados se forman nuevas asociaciones y juegos de palabras que refuerzan la crítica pero también el retrato de lo que es ser negro. En ese nivel lingüístico que “no dice mucho” se puede argumentar que ser negro es también ese acallamiento.

En síntesis, creo que “This is America” tiene algo muy verdadero en relación a lo corporal; tanto a nivel de la crítica (enunciar y denunciar un estado de cosas deplorable) como a nivel del retrato (la expresión de una visión). En el video, Gambino demuestra una capacidad de síntesis de los vectores, no siempre complementarios e incluso contradictorios del lugar social del negro; de ser ese otro que vive en un bajo y adentro de la mirada que lo racializa, es decir, que lo criminaliza, biologiza, extranjeriza, infantiliza, folkloriza y animaliza. Una mirada que termina asesinándolo.

¡Justicia para Floyd!